ojitos tristes
si busco en google cómo ser feliz solo me aparecen páginas de autoayuda, tampoco sé muy bien qué es lo que me esperaba encontrar. en búsquedas sugeridas me aparece “quiero ser feliz y no puedo”.
los carteles de las paradas de autobús me sonríen me recuerdan lo fácil que es que nada sea difícil mientras me enseñan los dientes con los ojitos entrecerrados. el ruido de las aceras me hace feliz, o eso me digo, el silencio me asusta y las voces de los demás me recuerda que no estoy solo, que la felicidad existe más allá de las marquesinas y de los libros de autoayuda.
creo no estar triste, aunque a veces haya cosas que me superen y me haga planteármelo un segundo. si una de mis amigas me mirase a los ojos y su pupila agarrase la mía mientras me dice “a veces creo que estoy triste, tú que crees? me ves triste?” yo le diría que el simple hecho de preguntárselo quiere decir que sí. pero cuando se aplica a mí mismo la respuesta cambia, no me gusta porque no quiero estar triste. yo le diría a mi amiga “estar triste está bien. estar triste no es malo” pero para mí esos consejos no me sirven.
borro letra a letra la búsqueda de google y busco como estar menos triste (evitando mi consejo y odiando la tristeza). “me siento triste y solo quiero llorar”, aparece arriba del todo. yo no quiero llorar, creo. yo no quiero llorar yo no quiero estar triste yo no quiero el silencio yo no quiero escuchar mis consejos. click. tengo calor pero frío en los pies noto como los dedos al rozarse están fríos y me pongo la manta sobre los tobillos porque también odio tener los pies fríos. el primer resultado me dice que persiga mis sueños, pero, querida página de dudosa veracidad que tiene el título en negrita y la palabra tristeza en cursiva, qué hago si solo tengo pesadillas? llevo meses desvelándome y mirando a la caja de la persiana con la luz que se filtra de las farolas durante horas y horas hasta que me aburro tanto que me caigo dormido. estoy convencido de que las pastillas que me estoy tomando son placebo y ya no me hacen efecto (si es que alguna vez me lo hicieron).
mi amiga me respondería “pero yo no quiero estar triste, no quiero ser una persona triste con ojitos tristes que huele a tristeza y que ya no tiene arrugas en las comisuras de los labios porque nunca sonríe. yo quiero que me veas los dientes aunque los tenga torcidos y que te rías de mi risa. no quiero estar triste, antonio, no quiero estar triste aunque estar triste esté bien”.
de noche me come la habitación y me escupe contra la pared cuando el sol aparece y alumbra mi cuarto. me enfadan las personas que encienden la luz del portal cuando es de día. yo solo quiero ser sol porque el sol nunca está triste, verdad? el sol es amarillo y el amarillo es felicidad. creo que debería borrar el historial.
“yo no quiero estar triste tampoco”.
“estás triste?”.
“creo que sí”.
“pero si no tienes los ojos tristes”.


Hay días para todo, Antonio. La tristeza y la alegría son caras de la misma moneda y seguramente no exista la una sin la otra. Estás siempre rodeado de bellezas, con lo que así se alegra el día. Sigue bien rodeado, descansa si no duermes y sigue escribiendo para disfrute de los que te leemos. Eres muy grande!!!. Abrazote.